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FLOR DE HENO
Cuando el viento deja de golpearte con sus olas invisibles, te relajas y tu pasión por volar aumenta, como aumentan los latidos del corazón cuando el viento te lleva dónde el quiere. No se para, nunca, porque lo que desea es herirte y si puede te destruye, tal es su naturaleza.
Sudando, con la frente perlada de sudor el piloto se da cuenta de que su valor, no importa a nadie solo el lo limpia con la manga de su camisa.
¿Dónde esta la Gloria’, en hacer esto, la gloria es “Flor de Heno”.
¿Porqué le he puesto tanto coraje y valor si no hay gloria?, no ,no la hay, no la esperes , solo los que escriben la historia sentados en cómodos sillones, alguna vez la alcanzan, tal vez porque la desprecian o porque la buscan ya que nunca han visto su frente perlada de sudor, entre el miedo y la angustia.
El avión cargado de medicinas y alimentos se dirige a una misión salesiana, allí dónde el mundo no es mundo y la oscuridad acecha al que vive en esas regiones, .
El hombre aterriza, se desliza por la pista siempre entre grandes sacudidas, pues la pista es de tierra hierba y fango. esperando que el cargamento, ayude a lo que él siempre pide que complemente el manto , que Dios extiende por las noches y les proteja de sus propias desgracias y enfermedades .
A lo lejos , el piloto ha visto la pista, en medio de la jungla, le quedaban cinco minutos de balancearse con el viento y con la certeza de que su sudor a valido la pena si con su cargamento hace más fácil la vida de aquellas gentes que respiran amor y fraternidad, que no entienden ni como vuela ni¿ porque? , solo que con cada viaje regresa con las bodegas llegas , su sudor habrá valido la pena, aunque cuando llegue y le pregunten, su respuesta será la de siempre, que el camino fue bueno, como bueno es lo que llega en su avión. Se olvida del viento, que no vio en su loca , carrera, ni hielo, agua o escarcha, el sabe que todo eso le espera al regreso a su casa. Aún así al despedirse , nunca deja de decir hasta mañana, cuando en algunas ocasiones, piensa hacia sus adentros sobre todo si Dios quiere.
TOMAS CANO

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