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Una vez pidieron a uno de los hermanos Wright que hablara al público al final de una fiesta. “Señores, dijo uno de los inventores del aeroplano, el único pájaro que habla es el loro. Pero el loro prácticamente no vuela”.

¿Cuál es el entrenamiento que se brinda a los pilotos de las compañías aéreas?

Tras el acceso de un piloto a una línea aérea se inicia un proceso de instrucción y supervisión continuado.

Todo da comienzo con el inicio del Curso de Conversión al Operador, durante el cual los pilotos reciben todo tipo de formación respecto de las políticas de la compañía, el entorno de la operación y especialmente el curso de habilitación de tipo. Durante este último se distinguen dos fases: teórica y simulador.

La fase teórica consiste en un curso de aproximadamente un mes de duración, donde los pilotos estudian detenidamente la aeronave a operar, sus limitaciones, procedimientos normales anormales y de emergencia.

La fase de simulador consta generalmente de no menos de 30 horas a bordo de estos aparatos que simulan con total precisión el vuelo real de la aeronave y sus movimientos. Dichos artefactos reproducen fielmente el comportamiento del avión en situaciones de emergencia, permitiendo a los pilotos adquirir el nivel de pericia necesario para salvaguardar la aeronave y sus pasajeros en caso de que se dieran imprevistos durante un vuelo real.

Concluida la fase de simulador, se realizan prácticas de despegue y aterrizaje a bordo de un avión sin pasajeros y acto seguido, se inicia un periodo de instrucción en línea realizando las labores de pilotaje bajo la supervisión de un instructor hasta que se les otorgue el apto para el vuelo regular en línea.

Finalizado el proceso anterior, ¿qué sucede con los pilotos?

Debido a la particular complejidad de algunos de los procedimientos anormales y de emergencia que deben ser dominados para garantizar la seguridad a bordo, así como a la necesidad de mantener los mayores niveles de pericia posibles, un piloto deberá continuar recibiendo entrenamiento en simulador cada 6 meses y cursos teóricos al menos cada año mientras continúe en activo.

¿Qué practican los pilotos en los simuladores para que deban acudir cada 6 meses?

El entrenamiento en simulador de vuelo es la base formativa de todo piloto de línea aérea. Durante dichas sesiones se ponen al límite los conocimientos y habilidades de éstos para garantizar que en caso de anomalías en vuelo, la tripulación sea capaz de controlar la situación y concluir el vuelo con los mayores niveles de seguridad posibles.

Prácticas habituales son: fallos o fuego en los motores, despresurizaciones explosivas, problemas en el despliegue del tren de aterrizaje, problemas con los mandos de vuelo, fallos hidráulicos, fallas en los sistemas de navegación, indicación y guiado, incapacitación de uno de los pilotos, y un larguísimo etcétera.

Amén de los anteriores problemas técnicos, es muy habitual simular (a veces simultáneamente) situaciones de fortísimas tormentas, turbulencias, engelamiento, así como maniobras evasivas para evitar colisiones contra otras aeronaves y el terreno.

Así pues, desde su primer vuelo hasta su jubilación, un piloto se mantiene en constante formación y entrenamiento, lo que sumado a los importantes avances tecnológicos de las aeronaves, convierte al transporte aéreo en uno de los medios más seguros del mundo año tras año.

¿Cómo afectan la crisis y las compañías low cost a esta formación?

La instrucción en simulador es muy cara. El precio de cada uno de estos entrenadores emulando a una aeronave de medio/gran tamaño se sitúa en el entorno de los 20 millones de dólares (15 millones de euros).

Algunas compañías disponen de varios de estos en propiedad, aunque la mayoría opta por alquilarlos por horas. Los precios varían enormemente en función del tipo de aeronave, la ocupación del centro de simuladores, el horario de las sesiones y el número de estas que se contrata. A título orientativo, el alquiler de un simulador de A320 para una sesión de 4 horas puede rondar los 2500 euros.

El número mínimo de horas de simulador anuales requerido por ley para un piloto es de 8. Tradicionalmente, las principales aerolíneas de nuestro país han contemplado no menos de 16 horas, doblando los requerimientos legales e incrementando considerablemente la capacitación de estos profesionales.

Las presiones económicas y la brutal competencia del sector han propiciado que muchas aerolíneas rebajen sus requisitos a los mínimos legales (8 horas), sacrificando un entrenamiento que la experiencia ha demostrado nunca está de más.

No obstante, la política del tijeretazo en todos los estamentos de las aerolíneas parece haber pasado de lo que algunos consideraron como ocurrencias absurdas (¿recuerdan los 40.000 dólares anuales que American Airlines ahorró tras eliminar la aceituna de las ensaladas en 1987?) a la cruda y latente realidad.

Y es entonces cuando se debe reparar en la siguiente reflexión: la liberalización del sector aéreo ha permitido una modernización y expansión fundamentales y necesarias para la sociedad. Pero la encarnizada batalla que se está librando hoy día en nuestros cielos obliga a los operadores a aplicar políticas de mínimos que abaraten sus costes. Hoy, más que nunca, es fundamental que las autoridades legislen ampliamente en pro de la seguridad y supervisen estrictamente el cumplimiento de la legalidad por parte de todos los operadores. Hoy, más que nunca, se debe intentar evitar que las ingentes presiones económicas desfiguren las estadísticas sobre seguridad de las que durante tanto tiempo el sector aéreo ha podido hacer gala.

Fuente: preferente.com.

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