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Resulta que Reino Unido tiene de nuevo bufón oficial después de tres siglos y medio con la plaza vacante. En España también tuvimos la figura del animador real, que se extinguió con el tiempo. La de payaso ha tenido más fortuna y la sigue teniendo. Y no me refiero a los payasos profesionales que para mí son muy respetables, me refiero a los payasos con chaqueta y corbata que dirigen compañías aéreas y anuncian a bombo y platillo que van a despedir a 600, a 1.000 o a 1.200 y se quedan tan anchos.

Sin preocuparles algo que es fundamental en la aviación, la seguridad aérea, creen que se puede trabajar en un clima normal cuando la espada de Julio César pende sobre las cabezas de tantas personas. Me preguntarán por qué la espada del César, pues porque fue forjada por los Cálibes en Anatolia de un bloque de hierro sideral y templada en la sangre de un león, así que un golpe es suficiente para herirte para siempre. Llamo payasos a tantos, a quienes, en realidad, debería llamar irresponsables e insustanciales.

Recuerdo una cena en el restaurante La Lubina de Madrid, en la que Juan José Hidalgo me preguntó sobre la compra de Air Europa, a lo que obviamente le contesté lo que yo pensaba.

Cuánto chiste barato y rastrero se ha hecho sobre este empresario, pero hasta ahora para mí, sólo me ha demostrado ser un hombre cabal, no sé si me interesan las medidas que tomará en su empresa pero desde luego no lo va pregonando a los cuatro vientos, con rigor, tesón y mucho esfuerzo, tanto suyo como de su hija María José Hidalgo, que ha convertido a esta empresa en algo digno de admiración. También mencionaría aquí a Ignacio Pascual y José María LLodrá, que con buen tino llevan su empresa AirComet con criterios profesionales y para mi pobre entender es la única forma de que la crisis no se nos atragante, cualquier medida que haya que tomar debe ser consensuada con los sindicatos, en un diálogo abierto y permanente para que los afectados sean los mínimos

Ambas empresas aspiran a algo más que la mera perfección y saben que contra la fuerza no hay argumentos. También han demostrado hasta ahora que desde el puesto que ocupan en el transporte aéreo español, el poder sin sabiduría es tiranía y la sabiduría sin poder es irrelevante, como dijo Pears.

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