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Hace unos días me comentaba un asiduo lector de Preferente, el porqué de mi acritud hacia el sector y mis enemigos y me preguntaba si no pensaba que mis artículos no harían más que hacer felices a mis detractores.

Todo lo contrario, le contesté. Mi mayor ilusión y deseo es que se rían a mandíbula batiente si puedo dar la imagen de que estoy dolido con ellos. Solamente reflejo en ellos lo que pienso sobre el sector aéreo, nada más. Soy consciente de que lo que ocurre en la aeronáutica ocurre también en el sector químico y un largo etcétera.

Pero he llegado a una edad en que solo puedo ser fiel conmigo mismo. No tengo que quedar bien con nadie. Que mis enemigos se rían de mis artículos es positivo porque significa que se los leen. Hay que tener leyenda .En todo arte o profesión es importante tener enemigos.

El mundo de la aviación está dividido entre Celestes y Terrestres. ¿Por qué digo esto? Sólo hay que ver cuando llega uno al aeropuerto y el idioma que hablan es casi inteligible para los Terrestres.


Empecemos preguntándonos porqué para obtener la carta de embarque hay largas colas y un trato más que displicente. No hablemos del control de seguridad con medidas que no tienen razón de ser y que se cumplen con una gran prepotencia.

Una vez estamos en el avión, lo único que vale la pena tener en cuenta es que dentro de un tubo metálico nos desplazamos a nuestro destino final a gran velocidad. Seguro que muchos de ustedes han experimentado el servicio a bordo de las mal llamadas ‘low cost’, por ejemplo EasyJet. Cuando llega uno a bordo y ve a esas auxiliares de vuelo con chaquetas de repartidor de butano (y tengo mucho respeto por los que se dedican a ello) lo primero que a uno se le ocurre es que le dejen dos botellas en la puerta.

¿Puede una compañía de ‘low cost’ ser más cara de lo que es actualmente? Hace unos días fui con Air Berlin a Málaga.: una hora de vuelo y 400 euros del ala, nunca mejor dicho.

Si hablamos del miedo a volar después de todo lo que tenemos que pasar para llegar al avión no deben asustarse. ¿Saben ustedes que hay pilotos que tienen miedo a volar? Pues sí, es cierto, pero no deben asustarse porque la máquina con sus ordenadores ha superado al hombre hace ya años. Por eso volar es tan seguro. No puedo darles nombres porque todavía estoy en el sector, pero nunca hay que temer volar con un piloto que tiene miedo, fundamentalmente porque nunca hará nada que pueda poner en peligro la aeronave, simplemente por miedo. De cualquier forma cada vez quedan menos. Van consiguiendo ocupar cargos dentro de las empresas que les evitan tener que volar, pero como en todas las cosas de la vida los hay buenos, regulares y malos.

Y yo denuncio a los enemigos del sector sean Celestes o Terrestes, inversores o especuladores porque la fama hay que repartirla y no puede recaer sobre una sola persona. Entre los Celestes y Terrestres hay una gran diferencia: unos pagan y los otros viven de nuestra necesidad de volar.

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