Magisterium, auctoritas, potestas: el cargo, la autoridad, el poder es lo que sostiene el comisario europeo de Transportes Antonio Tajani, que anuncia como saliendo de la tumba igual que Lázaro y parpadeando a la luz de los medios de comunicación debido a los flashes, que incluirá en la lista negra a compañías europeas.

Todo a favor de las grandes compañías europeas y en detrimento de las que no están apoyadas por el interés de sus respectivos países. El sector privado europeo no está en crisis, simplemente con necios como los que hay y muchos en Bruselas, están cerrando el ciclo de liberación aérea que existe en Europa.

Hablar de Spanair en estos momentos solo demuestra que los políticos son expertos en obtener el dinero de los poderosos y el voto de los pobres, con el pretexto de proteger a los unos de los otros. Los políticos de Europa se aburren y para divertirse se esfuerzan por hacer lo posible imposible.

Poner en duda públicamente a todo el sector europeo de la aviación no es más que una idea disparatada. Se trata de un sector de servicios que a nivel mundial tiene las cotas de mayor seguridad, pero el Sr Tajani quiere reputación, consiguiéndola no con  inteligencia, sino a la pura casualidad metiendo el dedo en la llaga de un accidente reciente, circunstancia esta que ni ellos mismos podían prever, esperando que como los políticos nunca son creídos, se sorprenden cuando los ignorantes si los creen.

El político Tajani, como todos los generales audaces, ha calculado de antemano sus perdidas, y aunque para los que trabajamos en aviación nos parecen abrumadoras, esta dispuesto a justificarlas en vista del resultado final, alarmar a los clientes de todas las líneas aéreas europeas, salvando el honor de aquellas que en su trayectoria han sido estatales, pero este hombre está henchido por el fervor de la redención y la reforma.

Solo alguien, desde mi punto de vista, obstinado, ciego, arrogante y cobarde, puede estar al frente del transporte aéreo europeo. Que asco me dan personajes de esta talla, y ya estoy harto de que a las compañías aéreas cada día les impongan más tasas y costes sin sentido que en nada pueden compararse con el combustible. Como dijo Jardiel Poncela, los políticos son como los cines de barrio, primero te hacen entrar y después te cambian el programa.

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