Cataluña no ha tenido en general tradición aeronáutica. No hay empresarios capaces de acometer ni la compra de Spanair ni una salida para Vueling, como no sea vía dejarse absorber por otra y quitarse riesgo de encima. El catalán no se mete en lo que desconoce y me parece bien.

Pero es difícil a mi entender esa vocación de pedir el máximo de vuelos intercontinentales en El Prat, y muchos, muchos vuelos en conexión con su aeropuerto desde todas partes de España o Europa.

El riesgo de esas peticiones debe siempre correr por cuenta de otros, y espero que ellos estén dispuestos a jugar con todas las partes y apoyar a la industria del transporte aéreo, para hacer más grande su aeropuerto y desarrollar su región, y eso les ayudará en el futuro cuando tengan la gestión o cogestión del aeropuerto.

Por último, hablar de que un grupo catalán encabezado por el señor Joan Gaspart y su asociación Femcat, pueden optar a comprar Spanair es algo difícil de entender para mí. Nunca he llegado a entender al empresario catalán en algunos aspectos y a veces me cuesta entender a esas buenas gentes, que son las mías. Pero cuando más lejos estoy de Cataluña, menos las voy entendiendo en los temas aeronáuticos y esto para un catalán es algo de enorme tristeza.

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