Estamos a principios de 2009 y empezamos una nueva etapa en el sector turístico y aéreo. Muchos se han quedado en el camino y no debemos juzgar a las personas que dirigiendo las empresas que han desaparecido creando esta incertidumbre. Aunque no es siempre así, ¿cuántos no me han juzgado sin siquiera conocerme, tan sólo por lo que han oído?.

Hoy debemos decir alto y claro: Surge et Ambula,” levántate y camina”, debemos hacerlo, no nos queda más remedio, es una obligación.

Cuántas llamadas desesperadas he constatado en estos días de gente buscando algo tan importante para la dignidad del ser humano, tener un trabajo.

Futura, Lte, y la propia Spanair con su ERE, son un mosaico muy amplio para que nos quedemos parados sin saber que hacer, y lo digo yo, que llevo rebuscando en el rincón de los recuerdos aquellos actos que me justifican y que por lo tanto desdicen las infamias que contra mi han dicho todos aquellos jóvenes envejecidos y que han esparcido en mi descrédito en una sola noche. Mi pretendido descrédito. Hay que ser responsable. Eso lo he dicho toda mi vida. Uno tiene la obligación moral de ser responsable de sus actos y también de sus palabras e incluso de sus silencios. Yo no busco la confrontación, nunca la he buscado, yo busco la paz, la responsabilidad de los actos y de las palabras y de los silencios. Todo lo que recuerdo es mi sonrisa en medio de la oscuridad, la sonrisa del niño que fui.

Para afrontar este año que acabamos de empezar, encuentro que el papel determinante lo debe protagonizar la inteligencia, porque como alguien dijo una vez “La fuerza mas grande del universo es el espíritu. No es tanta la fuerza bruta, el esfuerzo material que forma la potencia del hombre en este mundo, como el arte, la habilidad, la energía moral e intelectual”; el reto que tenemos frente a nosotros requiere que luchemos frente al desorden, porque el desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza, cena con la miseria y se acuesta con la muerte.

Puede que muchos no comprendan lo que intento decir y eso no es por falta de inteligencia de los que leen este escrito, todo lo contrario, es debido, y realmente lo siento más que nada, a la modestia de mi pluma que no sabe responder o estar a la altura del propósito que la mueve.

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