Ya no me importa que hablen de uno, eso es terrible, pero  he llegado a la conclusión de que es peor que no hablen. He aprendido a maldecir a los murmuradores y personas de lengua doble. Porque un latigazo produce cardenales, pero el golpe de la lengua quebranta los huesos. A pesar de ello, espero seguir escribiendo.

Desde hace algún tiempo las compañías aéreas en general están no sólo destruyendo empleo por la situación actual, sino que también destruyen talento.

Después de más de veinte años, me dice un buen amigo, me han despedido de la empresa. Hombre de gran experiencia en el sector, muchos se preguntan el por qué. Indubitablemente, después de preguntar en diferentes aerolíneas la respuesta es la misma para destruir el talento, la experiencia, todo lo que muchos de estos compañeros han hecho por sus empresas no ha servido de nada. Así de simple.

En su lugar, contratan en tierra por ejemplo, en el área del handling en los aeropuertos a estudiantes por 500 euros al mes, y en esferas más altas el talento se sustituye por los nuevos chicos expertos en power point, hombres expertos en elaboraciones de proyectos que han aprendido en las escuelas de negocios y que desarrollan sus ideas en forma de presentaciones informáticas. Que sirven para que los profesionales ocupen de forma rutinaria su tiempo en la oficina, ya que realmente no tienen ninguna finalidad práctica. No  son casos aislados, es como si en las compañías aéreas se estuviera haciendo una ‘limpieza étnica’.

Este es el encuentro de los enemigos de la inteligencia y la experiencia, el insulto inmediato, los golpes y la caída del que tiene algo que decir o aportar. Estamos en una situación mostrando lo mejor y separándolo de lo peor. Cada generación ofende a las demás y creo que estas nuevas generaciones están ofendiendo a las anteriores, no por su culpa, sino por aquellos necios que se han hecho con el poder en las empresas dónde trabajan y no pueden permitir dirigir a los de más experiencia que ellos. No porque les moleste, si no simplemente porque odian la inteligencia. Para ello utilizan la calumnia, que no es más que la venganza de los cobardes.

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