SOMOS EL TIEMPO QUE NOS QUEDA

Hoy me encuentro a mi mismo, ante la incapacidad de un hombre para expresar en palabras sus sentimientos más profundos.

Nos ha dejado José MARÍA LLODRA, el amigo, compañeros en grandes batallas y con el se ha ido su amistad y su figura indiscutible.

A pesar de su enfermedad a sido un mazazo, terrible, porque a mi memoria vienen los tiempos de Hispania, cuando lo conocí por primera vez, Air Europa, Oasis, Aircomet,  Aerolíneas Argentinas. Se ha ido una persona única e  irrepetible del transporte aéreo español, un hombre adelantado en su tiempo y un gran profesional.

No quiero añadir más porque, no quiero alcanzar la máxima, de que los difuntos siempre son ensalzados,. Yo creo sinceramente que solo hay un momento en esta vida, en la que uno suele tener más amigos que nunca y no es otro que cuando se está muerto, porque en ese momento todo el mundo puede permitirse compensar, con dulces mentiras, toda la iniquidad que hemos reservado a los vivos.

Me van a permitir que le dedique pues estas letras, parafraseando a Cristina Rossetti.

“¿Va cuesta arriba todo este camino?

Hasta el mismo final.

¿Llevará la jornada el día entero?

Desde el alba a la noche, amigo mío.

 

¿Y ofrecerá en la noche un lugar de descanso?

Encontrarás un techo para las lentas, las oscuras horas.

¿Y si no puedo verlo entre tantas tinieblas?

Esa es posada que nadie pierde.

¿Hallaré otros viajeros cuando llegue la noche?

Aquellos que te fueron por delante.

¿Golpearé la aldaba, daré voces al verla?

No se trata de puerta que haga esperar a nadie.

 

Dolorido y cansado, ¿encontraré cobijo?

Allí estará el final de todos tus trabajos.

Todos los que buscamos, ¿tendremos allí lecho?

Si; todos los que lleguen encontrarán su cama.

Hasta siempre José María.

TOMAS CANO

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