PERRO

Eran ya pasadas las siete de la mañana, cuando la escuadrilla, o brigada aérea despegó del pequeño aeropuerto militar.” Los Halcones el Aire”, se llamaban eran seis aviones, Douglass A-4 B. Iban a efectuar diferentes maniobras acrobáticas, como el looping, toneles, rápidos y lentos, y no faltarían las pasadas a baja altura.

Seis eran los aviones, el que quedaba en la cola de la formación se le llamaba el Perro, porque era el que tenía todo el conocimiento gracias a que era el único que llevaba  instrumentos modernos,  como radar, era el que, también contestaba a las preguntas como un perro lazarillo guiaba a sus compañeros, les daba los rumbos y sincronizaba los movimientos de la escuadrilla, sus respuestas eran matemáticas y todo lo relacionado con la operación del día al igual que en otras ocasiones se encontraban en el último avión llamado el Perro.

Una vez finalizadas las acrobacias, empezaron a volar a baja altura y en formación por más de media hora. De repente Perro, les advirtió de que se acercaban a una zona montañosa al final de la cual, las montañas formaban como una extraña cavidad con forma de paella, en la que se entraba pero era muy difícil salir, salvo que se ganara altura, inmediatamente. La repuesta del jefe de la escuadrilla de los Halcones del Aire, fue corta y seca sigamos, manteniendo rumbo y altura.

Perro, empezó a preocuparse porque lo que el veía con sus propios ojos en el radar no podían verlo el resto de sus compañeros, ya que de repente entraron en un banco de nubes que imposibilitaba la visión, sobre el terreno. Perro, comenzaba a sudar y a seguir mandando el mismo mensaje salgamos de esta zona o no podremos salir, la respuesta del jefe de escuadrilla fue, rutinaria y repetitiva seguimos con rumbo y altitud actual. Por primera vez Perro se sintió como un  perro perdido.

Perro se sentía responsable de aquellos hombres y sus comunicaciones empezaron a ser constantes advirtiendo del peligro, estaban llegando toda la escuadrilla a una situación irreversible, Perro hizo un último intento obteniendo la misma respuesta a lo que Perro contesto: ¡Perro rompe la formación¡, y ascendiendo y virando vertiginosamente salió de aquella sierra de montañas, que parecían esperar, que se hallaban quietas , pero a la misma vez estaban engullendo a sus compañeros de escuadrilla, como las sirenas que llamaban a Ulises y sus hombres.

Cuando Perro llegó al aeródromo se entero de que había perdido a sus compañeros de escuadrilla. No importaba lo elocuente que había sido con sus compañeros, nunca más podría ya decirles dónde ir y como, una enorme tristeza le embargó para toda su vida. Se repetía a si mismo que el instinto dicta el deber y la inteligencia da pretextos para eludirlos, ¿Había o no había cumplido con su deber?, ¿Debería haber muerto con ellos?, la respuesta no era otra que el deber es lo que esperamos que hagan los demás, sobre todo cuando les advertía del peligro, no lo que hacemos nosotros mismos. Todavía hoy se pregunta si fue un buen Perro

TOMAS CANO

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