La Rueda del Tiempo
Tenía cinco años, o tal vez seis, no puedo recordarlo con exactitud, en cambio recuerdo con meridiana claridad mi llegada al orfanato. Dónde pasaría mi niñez y terminaría abandonándolo sobre los doce años.
El mundo es un misterio azaroso.
Era noche cerrada, como si Dios quisiera cubrir con un extenso manto oscuro, la tristeza, desolación y las desgracias de los humanos.
El agua de lluvia caía sin fin, en esa noche de invierno.
Fueron años difíciles en los que eche en falta la necesidad de un abrazo. Dice la tradición que cada vez que abrazamos de verdad a alguien, ganamos un día de vida.
Aprendí a leer literatura y la buena brilla y te hace daño. Tiene que notarse en ella el peso de lo vivido, el dolor infinito que te infringe la vida . Seguir leyendo me enseñó a no tratar de seguir los pasos de los sabios, sino buscar sus susurros.
Al final la vida te enseña que hay mucha gente en el mundo, pero todavía hay más rostros, pues cada uno tiene varios.
Tuve maestros de todo tipo, y entendí que el profesor mediocre dice.
El buen profesor explica. El profesor superior demuestra. El gran maestro inspira.
De mis padres puedo decir que me dieron una cosa , que no fue otra que el entusiasmo, y me repetían constantemente atreve a ser tu mismo en esta vida.
TOMAS CANO

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