TRANSPORTE AÉREO Y SALARIOS

Recientemente escribí sobre la voracidad de las compañías Low Cost.
Puede que algunos entendieran que compartía su política de subvenciones y salarios y el trato a sus empleados.
He sido Director de algunas líneas aéreas y a pesar de ello y de mis propios fracasos no he conseguido un trato salarial equitativo entre los diferentes colectivos de una línea aérea, me ha sido imposible equilibrar un concepto básico en nuestra sociedad la igualdad o una redistribución justa.
Aún a pesar de ello el desequilibrio no ha sido brutal como ocurre ahora, en el nuevo escenario del transporte aéreo, aunque no están al margen otros sectores del turismo.
En la actualidad el sistema financiero esta dirigido por una elites, que les importa muy poco el bien común.
En las compañías aéreas de Low Cost, el empleado esta básicamente en el salario mínimo y en algunos casos y específicamente en el personal del aeropuerto, léase facturación o de primera línea por debajo de ese umbral, personas que son o representan el primer contacto entre la línea aérea y el cliente, algunos de ellos deben trabajar en una o dos compañías para poder alcanzar los 1.000 € al mes. Con ello no se consigue más que una gran brecha.
En casos como Ryanair, Easyjet o cualquier otra línea aérea se dan casos de que los ejecutivos ganan hasta 200 o 300 veces más que sus empleados.
¿Cuál es le mensaje que le damos al empleado?
Mientras tanto nuestros hijos y compañeros de profesión han tenido que emigrar a otros países, donde su vida no es mejor, pero por lo menos perciben un salario algo más digno. Creo imprescindible una mayor implicación de los empleados y sindicatos en la gestión de las empresas, en particular en estos graves momentos por los que atraviesa la economía.
Los directivos tienen unos sueldos inmorales, la lucha entre ricos y pobres es cada vez mayor, con lo que llego a la conclusión de que los grandes ejecutivos tienen un gran vacío en el alma.
Estos ejecutivos son los que han creado el nuevo juego y tenemos que coger lo que nos ofrecen para pelear en el futuro por algo más digno.
Por último, no olvidemos que para estos hombres no existen los pueblo, sino los mercados, no existen personas, sino consumidores, no existen ciudades, sino aglomeraciones, lo que me lleva a la siguiente reflexión
¨ Que curioso es el hombre, nacer no pide, vivir no sabe, morir no quiere ¨
Tomás Cano

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