Los niños
Era una noche, de un verano cualquiera, que importa.
Sentado en un banco de color verde de un parque de la Barcelona antigua, con impaciencia la esperaba.
A lo lejos, la veía acercarse, con su andar inconfundible, peinando su hermosa cola, que recogía su pelo y le llegaba hasta la cintura.
Sentados muy juntos se miraban a los ojos, buscando el presente, pero sobre todo el futuro.
No podían ver el futuro, solo el presente, el anhelo de estar juntos de emprender una vida de dos en uno.
Cuando uno tiene diecisiete años, solo el presente puede alcanzar a ver.
Hoy después de cuarenta años son afortunados porque siguen mirándose fijamente a los ojos, ahora ya ven en ellos el pasado y el presente pero siguen sin ver el futuro.
Sus ojos son acuosos cuando buscan el pasado y brillantes cuando ven en ellos el presente porque están juntos , y siguen siendo los ojos de unos niños, buscando el futuro otros cuarenta años juntos por favor suplican, pero no será posible me quedo con los ojos de niño, porque lo que veo en el futuro no son más que lagrimas, porque ya no podremos mirar esos ojos que nos han acompañado toda una vida, algún día cualquiera de ellos se cerraran para siempre.
TOMAS CANO

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