Porque esta vida está tan podrida

El sector turístico, en el que se incluye el transporte aéreo, me ha permitido, a tenor de los acontecimientos actuales, llegar a la conclusión de que “Nunca he conocido tantos leones, dirigidos por tantos corderos”.
El materialismo que rodea a algunos y sobre todo el interés personal, por encima del general, entumece y petrifica todo, haciéndolo todo vulgar y falsa toda verdad.
Esta realidad me permite que aumente en estos momentos mi fe en el futuro, en situaciones como ahora cuando existe el caos; yo pienso que el caos provoca pensamientos extraordinarios y permite desarrollar grandes obras, por grandes hombres que los hay en nuestro turismo. Los cambios no se realizan sin inconvenientes, aunque vayan de peor a mejor y esto lo escribo con el convencimiento de que la experiencia, que he conseguido en mi trayectoria profesional, no tiene valor ético alguno, es simplemente el nombre que damos a nuestros errores.
Lo que más me entristece es ver el tremendo daño que el hombre inflige al hombre.
Orizonia, Ibería y otras empresas del sector son una clara muestra del daño que se puede hacer y que es irreparable.
TOMAS CANO

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