¿De Guatemala a Guatepeor?
Se va Sánchez Lozano de Iberia dicen que con algo más de dos millones de Euros, su lugar lo ocupara Luis Gallego.
Así se obran los milagros en Iberia. Descorremos el telón y en teoría lo cambian todo, pero no nos dejan ver lo que hay más allá del telón.
A Luis Gallego habrá que darle su oportunidad, porque el trabajo tesón, el poder, no hay que entenderlo. Sólo hay que demostrarlo. Un hombre solo entiende su propia dignidad que haya sido capaz de honrar cada uno de sus pasos.
Creo que el personal de Iberia espera lealtad de este nuevo directivo, porque cuando hay lealtad entre las partes, las armas son inútiles.
Esperemos pues lo que a partir de ahora pueda devenir en el tiempo. Espero que el Luis Gallego, entienda que la más destructora de las armas no es la lanza ni el cañón, que pueden causar heridas en el cuerpo y destruir las murallas. La más terrible de todas las armas son los actos y sobre todo la palabra, que arruina una vida o las vidas de muchos, sin dejar rastro de sangre y cuyas heridas jamás cicatrizan y de ello yo tengo pruebas muy cercanas
Todos nos vamos a encontrar en nuestra faceta profesional con rivales en cualquier cosa que hagamos. Sin embargo, los más peligrosos serán aquellos que creemos son nuestros amigos. Todos hemos sufrido cuando nos atacan y nos hieren en nuestra dignidad, pero el dolor más grande será siempre el provocado por nuestros amigos y que considerábamos un ejemplo para nuestra vida.
Muy a nuestro pesar el mundo no se divide entre enemigos y amigos, sino entre débiles y fuertes, en estos momentos hay que proteger a los débiles. Porque los fuertes son generosos en la victoria.
Lo que hoy escribo lo digo con humildad, porque ¡ Ay de los que nunca han sido vencidos¡. Tampoco serán vencedores en esta vida.
Señor Gallego, solo quiero recordarle por el bien de la más grande empresa aérea de este País y sus magníficos profesionales que la cooperación, es la profunda convicción de que nadie puede alcanzar un objetivo, a menos que obtenga la colaboración de todos los que le rodean.
Tomas Cano

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