LA PRISIÓN DE UN CORAZON
La vida nos ha ido endureciendo las arterias, pero también el corazón. En el devenir de los años nuestro corazón se ha cerrado, ya no es ni volverá a ser el de nuestra juventud, no solo por la edad, pues el corazón no debería tenerla
En el transito por esta vida, el hecho irrefutable ,es que nuestro corazón se ha convertido en una piedra, a pesar de ser conscientes de que estamos ya en la etapa final de nuestra vida, somos conscientes además de que nuestro corazón apenas recibe impulsos de compasión, amor, felicidad. Nuestra vida termina con cada día que pasa y empieza con el nuevo amanecer a pesar de ello nuestro corazón no llega a conmoverse. Nos iremos con nuestras manos abiertas, vacías , pero nuestro corazón seguirá cerrado y endurecido, solamente duda cuando se da cuenta que se enfrenta a la muerte, porque la desconoce, todo lo contrario del ser humano al que cree conocer, o conoce. Cuando nos alcanza la oscuridad solo en ese instante es cuando nos damos cuenta de que nuestro corazón había muerto mucho antes, palpitaba pero mas guiado por el rencor de una vida vivida en lucha constante contra los propios hombres, contra nosotros mismos.
No quiero pues llegar al final de mi vida y encontrarme que solo he vivido la longitud de la misma. Quiero haber vivido la anchura de ella también.
TOMAS CANO

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