La reputación de un hombre se forja durante años y se destruye en un instante y yo soy muy consciente de ello.
El transporte aéreo, dónde he vivido muchos años muy de cerca, tan de cerca que muchas veces he malgastado mi reputación. En estos momentos esta discurriendo por un camino arido.
En 1987 en una conferencia que pronuncié ya vaticinaba todo lo que esta pasando después de la desregulación, lo que manifesté no fue una inspiración, simplemente el reflejo de lo que publicaban los grandes expertos del sector. Las grandes son todavia más grandes y con un poder mundial, y las low cost son lo que ya todos sabemos, las modestas son cada vez menores y el mayor problema en general que tienen, aparte del espacio limitado de operación, es la falta de vocación aeronautica de sus propietarios.

Pero no quisiera parecer melodramatico, hay empresas en el sector que son un ejemplo, mención especial merece Vueling dónde hay  un ambiente de trabajo excepcional, salvo excepciones que las hay como en todas partes, se crea empleo aunque sea temporal, pero sus auxiliares no son de “allende los mares”. El sector necesita de profesionales, que no deben ser medidos por sus costes, lo caro puede ser barato y lo barato muy caro.

Que les pasa a los empresarios actualmente, cuantas lágrimas por trabajos perdidos, hogares afligidos por el paro, muchas veces por la sinrazón de ellos.

Tal vez los pilotos me entiendan mejor, cuantos han tenido que emigrar igual que TCPs, mecánicos y un largo etc.

Al final hay quien me consta ha llorado solo y cree que de verdad lo está, pero se olvida de que las estrellas, también presencian esta situación.

Yo lo comprendo perfetamente porque he pasado por este momento, cuando he sido acusado de tantas barbaridades, de gente sin escrupulos, muchas veces me pregunto ¿ cuanto esfuerzo?; cuanto esfuerzo para que se note nuestra presencia en esta vida y a veces olvidamos que lo importante es que se note nuestra ausencia. Notamos y lamentamos la ausencia de muchos, que repartidos por el mundo intentan con ahinco arraigarse en paises extraños con escaso éxito, por falta de oportunidades en su pais. En las empresas en general prevalece esta pregunta y respuesta ¿Que importan los demás?; Los demás no son más que humanidad.

Pero no puede faltarnos a todos la fe; La fe requiere de pasión, con ella se consigue lo posible y si la acompañamos de esperanza, esa fe es insuperable, esa fé hara que algún día tengamos de nuevo una presencia aeronáutica, que todos merecemos.

Estamos inmersos en un enredo de sentimientos, en el crepúsculo de los idolos.

Todo esto me produce un gran vacio en el alma, y solo entre las montañas y en noche oscura miro al cielo y me parece ver que las estrellas también lloran.

Recordarles a los empresarios, que en la vida no vale hacer cosas para uno mismo o en provecho propio, porque al morir muere todo con nosotros, mientras que si hacemos cosas para los demás cuando dejamos este mundo son inmortales.

TOMAS CANO

 

Anuncios