Yo soy el hijo de la tierra y el agua y el niño de pecho del cielo. Y cuando mis alas se agitan los rocios se despiertan.
El futuro esta oculto detrás de los hombres que lo hacen y la aviación tiene muestras palpables de lo que digo.
De lo contrario quien se atrevería en el camino de la vida, si es obligado a empezar por el final.
Sin duda, la gestión de una crisis y de esas hay muchas en el sector aéreo, requiere una filosofía muy diferente. Mi filosofía es dar poder a mis empleados para que puedan tomar decisiones.
He procurado en mi vida,  ayudar a muchos pilotos a catapultar sus carreras, en lugar de paralizarlas. Ayudar a una persona a sobresalir en un entorno diferente, es el regalo que mejor podemos hacer a un semejante.
Lo digo porque yo soy un experto, y ¿que es un hombre experto?; Es un hombre que ha cometido todos los errores que se pueden cometer en un campo muy estrecho de la vida.
Cuando pienso que un hombre juzga a otro, siento un gran estremecimiento.

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