Frente al fuego, en la noche, cuando empieza a moverse tu mente, alrededor de troncos viejos recordando el sufrimiento de los malos tiempos, entre el dolor y la tristeza que ello te causa. La memoria de una pequeña luz que has visto en el transcurrir de este camino, es como una mano que te sostiene en la vida. Son las pequeñas luces las que nos sostienen en la vida no las sombras, aunque luces y sombras formen parte del fuego de la vida. Nunca dobles la cabeza, mantenla en alto y mira al fuego de la noche y al mundo a los ojos.

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