A veces cuando la presión me atenazaba y tenía que buscar como relajarme del stress siempre encontré en José Antonio Silva, la persona que mejor me comprendió y hablar con el él era relajante divertido.
Lo hecho de menos me dejo muchos de sus libros dedicados y hoy entre mi biblioteca he encontrado uno que escribió sobre EL INSTANTE DECISIVO, por su valor moral me permito transmitirlo para aquellos que les apetezca leer a un buen escritos y un gran piloto, bueno yo lo definiria como EL AVIADOR, el Antoine de Sant Exupery español.
Lo que aquí escribo no son más que sus palabras, escritas me falta su voz su compañía y su cariño, yo en cambio todo lo que puedo hacer es seguir guardando mi cariño ante un gran hombre.
“En la vida de todo hombre hay siempre un instante decisivo, y probablemente en ese instante se escribe su futuro.
A menudo ese instante es una ínfima fracción de tiempo que incluso deja margen para la meditación, el análisis detenido de la situación y la medida decisión final, elaborada por una mente clara u ofuscada. Y lo que venga después será fruto de la decisión.
Pero en aviación casi nunca le es concedido al piloto el tiempo suficiente para pensar. En aviación, el instante decisivo puede durar apenas unos segundos.
En aviación, la decisión de un piloto puede transformar un problema leve en una tragedia, si es equivocada.
Probablemente, sólo el cirujano y el piloto manejan el débil hilo que abe y cierra la sutil frontera entre la vida y la muerte con tal intensidad y tantas veces a lo largo de sus vidas. Una y otra profesión precisan de hombres singulares que desdichadamente no siempre son buenos profesionales.
Pocas profesiones ofrecen la belleza que llena por completo como la de piloto. Hombres que se mueven en espacios si confines, que jamás comprenderán el significado de la palabra frontera, sin límite alguno por encima de sus cabezas, venciendo cada día a la ley con la que Dios maldijo al hombre, condenado a vivir para siempre pegado a la tierra. Unos probando aviones nuevos que pondrán el listón más alto en un mañana cercano. Otros, llenando su corazón de belleza, en pequeñas avionetas deportivas. Unos cuantos, defendiendo los cielos para que de ellos no llegue otra cosa sino Libertad: y los más llevando gente a conocer a otra gente, haciendo posible abrazos , caricias y cariño, borrando nostalgias y ausencias. Entre todos han hecho el mundo más pequeño. Ya no existe el “allende los mares” sino unas pocas horas de distancia y , practicamente, todos ellos han vivido un instante decisivo.
De su correcta decisión han dependido muchas vidas, y para no defraudar la confianza en ellos depositada, se preparan un poco más cada día, y hacen que el santo nombre de la Seguridad presida todos y cada uno de sus actos en el desempeño de su profesión”.

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