Estas son las palabras de un Comandante a su Director general.

Algunos han querido  ver en mi último escrito una critica a algún colega de opinión de este digital, craso error. Simplente intento defender humildemente a un colectivo que  desde mi opinión particular no merecen la   presión a la que estás sometidos. Por mencionar alguna  cosa domestica que para muchos no debe tener importancia el hecho de  que a los pilotos se les da una botella de agua, para hacer su servicio que puede alcanzar las doce horas, si quieren comer algo deben  pagarlo.
Los constructores o fabricantes se esmeran cada día más en robotizar sus aviones hasta el extremo de que la presión a los pilotos es impresionante, el lema  ¡ No piense actue de acuerdo al manual¡. Accidentes como el de Air France en su vuelo desde Rio a Paris es una posible  muestra de ello, los muertos son daños colaterales, según los tecnócratas.
Los aviones actuales están equipados con el “FLIGHT DATA MONITORING”, una cámara como el programa cutre de Gran Hermano, que graba todo lo que ocurre en cabina.
La presión sobre los pilotos en aras a una seguridad  del cien por   no existe, salvo que un día los aviones vuelen por robots
Los pilotos de líneas aéreas se enfrentan a un “sistema”; cada vez más restrictivo con normas que están basadas en lo que dice el manual, dejando  o intentando dejar la capacidad humana cuando falla la robotica en tierra, y eso no es bueno, no puede serlo salvo cuando los robots vuelen los aviones.
El sistema creado por los fabricantes, con la colaboración de compañías aéreas, ” soporta al piloto porque de momento lo necesita, solo lo soporta.”
Les cuento una anecdota reciente, en un vuelo un pasajero enferma gravemente, la auxiliar de vuelo informa al Comandante de este incidente y dado que a bordo hay un médico éste le pide el botiquín porque  ahora esta ubicado el mismo  en la cabina de los pilotos sic sic.
La auxiliar informa de nuevo al comandante que la situación del pasajero es grave, el Comandante decide levantarse y llevar el botiquín personalmente hasta dónde esta el médico y requerir si es necesario un aterrizaje de emregencia, mientras todo esto se produce, un pasajero graba   con su cámara y filma que la puerta de cabina queda abierta. Ese pasajero manda las imagenes a AESA (Agencia Española de Seguridad Aérea). Vamos una buena persona. El comandante queda de momento relegado de sus funciones en la compañía. Los inspectores de AESA ven un filón en esta cinta y se frotan las manos, sin darse cuenta de que siguen habiendo otros temas de seguridad que se les escapan, pobres burócratas.
Mención especial merece manifestar que solo Boeing deja libertad a los pilotos,  la capacidad de “pensar”o lo que ellos llaman “Pilot Assesment”. En pocas palabras frente a las presiones técnicas y luego las presiones de la empresa la profesión de piloto tiene o se ve afectada por un peligro mayor, la presión de burócratas y tecnocratas, con lo que los accidentes que se producen o puedan producirse son daños colaterales. Lamentable el espectáculo al que esta sometido este colectivo.
Con esta política los Directores Generales, ganan sus medallas gracias al puteo de un colectivo sensible para conseguir tener un buen nivel de seguridad, y hasta algunos consiguen ser ascendidos  a puestos como máximo responsable de British Airways.
De momento la batalla la siguen ganando los burócratas y tecnócratas, la opinión pública cuando vuelva a ocurrir otro incidente deben mirar a estos personajes escondidos bajo siglas que se parecen a las agencias de espionaje, que a la mejora del transporte aéreo. Es tremendo que los tribunales de justicia, se vean en muchos casos completamente inoperantes por las complicaciones de desentrañar un incidente o accidente.

TOMAS CANO

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