EL BUDA DE ORO

El templo del buda de oro estaba localizado en una montaña, cercana de Doi Intharon, la cumbre más alta de Tahilandia. Era un templo religioso y politico a nivel local. La tradición cuenta que la estatua se creo en la India, pero nadie sabía con certeza, como había llegado hasta aquella zona.
Estaba tallada en una postura de meditación al estilo de la escuela Lanna.
Un hombre poderoso se acerco a orar y cuando se arrodilló vio que de los ojos del Gran Buda caian lagrimas. El hombre se acercó con curiosidad hasta la estatua. De repente oyó una voy que le hablaba desde su interior. ¡ No entiendo lo que me dices¡
¿Porque lloras, ‘ ¡pregunto con cierto temor¡
El Buda de contestó ¡Veo mucha miseria y pobreza entre mi pueblo¡ Yo que he practicado la doctrina de la felicidad¡, pero mira allí abajo, en una callejuela, hay una mísera vivienda, puedo ver a una familia enflaquecida, que no tienen que comer, ¿porque no te acercas y coges un poco del oro que me cubre y se lo acercas para darles algo de oro y puedan comer algo, tal vez tu que eres poderoso puedas también ayudarles.
El hombre contestó ¡Yo creo en tí pero no puedo hacer lo que me dices, los guardianes o monjes se darían cuanta de lo que me pides. El Buda le contestó, pues entonces ve tu y ayudalos, a lo cual el hombre le contestó,¡ Si te hago caso luego me sentieré culpable y tendré que hacerlo con todos los pobres perdería mi hacienda son tantos.¡ El Buda dejó de llorar y le pregunto ¿Dónde está el amor a los demás que os he enseñado?. El hombre le dijo que lamentablemente su amor no puede llegar a todos. Entonces el Buda le dijo ¡Te exigo que cojas algo de oro del que me cubre y se lo hagas llegar, lo harás así con todos los necesitados.El hombre cumplió. con la palabra de la estatua, y durante días acudió al templo y fué recogiendo laminas de oro que cubrían al Buda, hasta que poco a poco se empezaba a ver a partir de su base dónde se hallaba colocado un color marrón como arcilla o tierra. Aquel hombre jamás ayudó a nadie con su poder pero de cuando en cuando acudía a ver al Buda y lo iba dejando sin el oro que lo recubría. Los monjes empezaron a preocuparse porque el Buda empezaba a contemplarse como un pordiosero, ya que su aspecto era lamentable.
Los monjes cerraron el templo para que no hubieran más robos del oro del Buda.
Con el tiempo aquel poderoso hombre perdió con sus negocios su hacienda y regresó pidiendo permiso a los monjes a ver a Buda, y le contó sus peripecias y desgracias y Buda le contestó.¡ Querido hermano cuando fracasamos en la vida, nuestro orgullo nos apoya, y cuando tenemos éxito, nos traiciona, coge un poco de mi oro y utilizalo para dar de comer a los tuyos.
Es muy triste que solo cuando un hombre cae en desgracia, es cuando se vuelve humano, el Buda dijo estas palabras cuando el hombre ya se levantaba y empezaba a andar de regreso a su casa.

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