Sentados alrededor de una mesa de estilo inglés; mi amigo Elmar médico ejerciendo en los más inhospitos rincones de la tierra, me comentaba, como en una especie de soliloquio, mirada ausente, cabeza apoyada en sus dos manos. “Cuantos ojos he cerrado en mi vida”. ¡Espero que esos ojos fueran capaces de apagarse con los hermosos momentos vividos, y pudieran brillar de nuevo, con la luz que un día tuvieron al encontrar al “barquero que les esperaba con el fin de atravesar el rio hasta la otra orilla¡ Crees si hay algo más después ?, le pregunté, su cara palideció por unos instantes y no fuí capaz de sostener su mirada, ni tampoco recibí la respuesta que esperaba. ¡Los ojos cuando se cierran permanecen cerrados por siempre¡.

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