En algunos de mis post, se ha entendido o tal vez yo haya cometido el error de parecer que estoy en contra de los Gurú. Nada más lejos de mi intención.
Gurú, no es más para mi que la persona, con la capacidad, de haber nacido con las aptitudes de ser un líder. Llamemos como queramos llamar a esa persona: Asesor, consejero, guía, maestro, mentor, preceptor, tutor. Yo me quedo con la palabra de maestro. No todo el mundo nace con la habilidad de ser maestro. Mucho se habla sobre los líderes, sobre todo cuando han triunfado en diferentes campos, con especial enfasis en el económico. Pero las empresas tienen cantidad de personas, con aptitudes de líder o maestro. No siempre alcanzan esos puestos y no siempre los que lo consiguen son todos grandes hombres de negocios. Y ricos.
En una empresa, hacen falta muchos líderes, sobre todo en las grandes corporaciones, dónde la política generada por la alta dirección es autoritaria. A pesar de ello, los maestros existen y coexisten con esa política. Otras en cambio tienen una atmosfera más liberal y criterios abiertos y favorables desde la pirámide al liderazgo. Yo los llamaría empresas con núcleos. El núcleo es el centro de un átomo, que contiene protones y neutrones y transporta cargas positivas.
Cuando en las empresas se llega a combinar todo este difícil entramado humano, y se conjuga con jóvenes y seniors, el resultado es espectacular y el éxito exponencial. Ya que no hay que olvidar que en los ojos del joven arde la llama, y en los del senior la luz.

Si somos capaces todos de entender que el humano, trata de sobrevivir en un mundo loco, en ese espacio que nos deja la vida y que comienza cuando nacemos hasta que morimos.
Yo por resumir me quedo con la frase: ” Las personas olvidarán lo que dijiste. La gente olvidará lo que hiciste, sin embargo, las personas, el ser humano, nunca olvidará como los hiciste sentir. Y esa experiencia yo la he vivido y es la mayor recompensa que puede alcanzar el líder o maestro.
Si tienes conocimiento, deja que otros enciendan sus velas en él”.
Cuanto mayor e importante es la persona, mayor es la deuda con ella. A veces la gente otorga su confianza a la persona con menos talento como premio de consolación.

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