Dios ha puesto algo de piedad en el ser humano , pero la humanidad a aprendido a ignorarla.

La humanidad bebe a tragos, la copa de la vida, en desbordada soledad.

Humanidad no dejes de luchar, no hagas como el tiburón que muere si deja de nadar. Lucha aunque con ello, llegues al final de tu vida, con la corbata torcida haciéndo juego con nuestros dientes torcidos por el paso de los años.

Vivimos, utilizando nuestra vida como el Viento Divino, que inspiró a los kamikazes, aunque sepamos que al final estaremos solos, gente sin historia, que se ha dejado la piel en las mil esquinas de la vida. LLegamos a esta situación por culpa de la niebla, malditos bancos de niebla que nublan nuestra memoria y por ende nuestra historia.

La humanidad, se lava la cara todos los días, salvo de la maldad.

El odio es producido simplemente, por la ausencia del amor y la oscuridad por la falta de luz.

Y dios nos ha dado la luz para ver.

Como decía mi admirado Oscar Wilde: ” Es absurdo dividir a las personas en buenas o malas. La gente suele ser encantadora o tediosa”

 

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