Era yo un niño y le dije a la pena: “Ven, contigo he de jugar” ahora todo el día la tengo a mi vera, y por las noches siempre me confiesa:
“Mañana otra vez volveré, junto a ti vendré y me quedaré”. Juntos caminamos por la floresta junto a mí susurran sus tenues pisadas; y para nuestras cabezas resguardar ha construido un cobertizo invernal, y por las noches, entre gotas de tormenta, oigo como, junto a mí, suavemente alienta.

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