Los mayores de cincuenta o sesenta años, como sobrevivir a la “pregunta”.
“La pregunta”; Tal como la denominaban los inquisidores españoles al hecho de inflingir la cura del agua.
La pregunta de la edad . La valoración de los expertos en RRHH, sobre tu edad. Te someten a pegarte con cada “NO”.
Nuestros rasgos son ya los de un plátano podrido de su piel. Si pensar que nuestra cabeza todavía no es un “plátano podrido”
Lastima que algunos de ellos estén licenciados en gilipollez.
Creo en Dios, pero Dios cree en lo seniors.
Las imagenes que existen de mi vida, de liderar compañías, hombres de tú a tú como un solo ente, quedan en mi mente disipado con rapidez, adquiriendo esa textura de las peliculas mudas mal conseervadas, con los fotogramas agrietados.
No importa lo que les digan los vendedores de “humo”. Los expertos en liderazgo, gurus, motivadores personales. Mienten. Escucharlos es igual que un cotorreo inocente de los pollos. Que nadie olvide esto, las palabras son gratis. El dinero no. El dinero habla en todas direcciones.
Vivimos en una tierra dónde el trabajo está garantizado por escrito igual que la felicidad, lo cual si uno lo piensa bien, tampoco es nada del otro mundo. Que te garanticen la felicidad eso si que es difícil o excepcional.
En la vida no triunfamos, ni fracasamos por una cuestión de suerte o fortuna. Triunfamos porque entedemos el mundo y fracasamos porque otros lo entienden mejor.
A pesar de todo y para aquellos que quieran entenderlo, no somos la mitad de nada, somos el doble de todo, seniors y milenials.
Yo me quedo aquí saboreando el tuétano de mis recuerdos.

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