La humanidad percibe lo que es el miedo, que es una de las dos causas de la fe. Pocos perciben la otra causa el Amor, que por alguna razón cuesta mucho más de enseñar.
La vida del ser humano, a veces es como un gran cenicero, que soporta con su humillación habitual, con la boca atiborrada de colillas y de ceniza amarga.
Siempre he pensado que a veces la vida puede parecernos una misión suicida. Solo hay para mi una razón para vivir, si tienes algo por lo que merezca la pena morir. Solo si somos capaces de sentir, sabemos con seguridad que podemos vivir y merece la pena hacerlo y luchar por ello, hasta el final.

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