Hoy paseando por un bulevar, o artería principal de la ciudad dónde vivo.
Postrado en el pavimento, me he tropezado, con un humilde indigente, entre sollozos. Me he acercado a él para preguntarle que le ocurría, entre gemidos y lagrimas me ha contado su vida, lacónica. Al mirarle a los ojos me ha parecido reconocerle. Dirigía un equipo de hombres, era su lider.
Como ha terminado en el adoquinado, con un cartón que le protegía del frio suelo, no he sido capaz de entenderlo, por que ,con sus sollozos eran cada vez más dificil percibir lo que decía. Solo me ha quedado grabado su estampa, y la palabra traición.
Si te destruyen, no es fracaso, es devastación.
Como un hombre puede ser aniquilado, de esta forma, es más habitual de lo que muchos creen. Ante la desolación y el exterminio, no hay cabida para creencia o promesa.
Lo malo, lo pésimo es que aquellos que trabajaban codo con codo saben de su desgracia y cuando tropiezan con él giran la cara.
No se dejen contagiar de la moralidad de los Gurús, motivadores, expertos en liderazgo,  todo se mueve por dinero. La moralidad que ellos acarrean, es una enfermedad que tiene muchos números de ser mortal.

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