La locura es vivir cuando no hay razón para vivir.
Napoleón dijo en una ocasión que” los hombres están dispuestos a morir por alguien a cambio de unos trocitos de cinta sujetos a sus pecheras ”
La Novena de Beethoven,era la obra musical en su momento de los nazis, los comandantes de los campos de concentración, la música clásica era la refinada banda sonora de la exterminación cultivada de las masas idiotizadas.

Nuestras virtudes y nuestros fallos, son inseparables, como la fuerza y la materia. Cuando se separan, el hombre ya no existe.

Vernos a nosotros mismos como otros nos ven es un regalo muy conveniente para nosotros mismos. Menos importante es la capacidad de ver a los demás tal como se ven a si mismos.

He aprendido después de años que  la soberbia que muchos de los que han trabajado contigo, que  escondian y tu intuias, no es más que el resultado de que no  estabas nada equivocado con el hecho irrefutable de su suficiencia, endiosamiento, vanidad, petulancia y arrogancia.

Cada generación se imagina a si misma como más inteligente que la anterior y más sabia que la que viene después de ella. A veces la humanidad, me recuerda a esos ojos de las estatuas griegas, vacios y sin embargo expresivos,  se ve en esa expresión sobre todo en algunos casos su  arrogancia.

 

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