Reir, sonreir y a veces troncharse, es fundamental para nuestra existencia, para poder sobrevivir. Con ello la vida nos da fuerza para encararla con dignidad, cuando recordamos la historia de las hazañas o proezas, o gestas como queramos denominar .
Se habla tanto de las compañías de bajo coste, como si fueran lo único admirable que se ha hecho en el transporte aéreo. Salvando la distancia del tiempo, o los años.
Cuando empecé mi carrera profesional al igual que otros muchos compañeros, la inicié trabajando en una compañía charter.
Los vuelos charter nacen después,,  de la segunda guerra mundial, — para los jocosos,yo no había nacido todavía– dado que habían aviones como los DC3–DC6–DC7, y pilotos sin trabajo,  porque ya no había a quien inmolar.
En fin con estos aviones empieza algo tan antiguo como la aviación propiamente dicha, los vuelos  charter.
Competíamos los charter con las grandes compañías de bandera, las cuales eran propiedad de los diferentes estados, por lo que nuestra vida no fue facil. Sufrimos la santa inquisición, que en mi País fue tan patente .
Recuerdo que eramos tan pobres que el bajo coste, se queda pequeño. Cuando escribíamos una carta, con nuestra máquina de escribir, que nos había prestado Sabena,  le pedíamos el papel de carbón a Iberia. Entonces no existían los ordenadores y las comunicaciones eran por teletipo.
No teníamos coches, no teníamos nada, era la carencia o ausencia más absoluta de medios. Pero no nos faltaba la pasión.
Eramos bajo gasto. sin más, de forma inevitable.
Recuerdo con notoria claridad,el día que me incorporé a mi primera compañía, yo era flight student, pero ante la imposibilidad de volar había que hacer cualquier cosa. El capitán de uno de los DC6, me pidió que regresara a la oficina a recoger la piedra de afilar o amolar  las hélices. O si por el contario erás un cándido te pedían que fueras al avión de la compañía Iberia y le pidieras a su capitan la piedra de afilar o amolar,  las hélices, para que nos la prestara.

Lógicamente el cándido salía disparado del avión de Iberia, con semblante turbado.
Si alguien ha hecho algo por acercar los destinos más insólitos fueron las compañías aéreas charter, que a precios asequibles de la época te llevaban tan lejos como a cualquier destino de las costas españolas, desde Europa o también a New York o desde mi País,  a cualquier capital europea.
Deberían estos ejecutivos prepotentes de las líneas de bajo coste, que por lo menos tuvieran la grandeza de estudiar la historia de la aviación en su conjunto. Porque reitero que  con cada una de las manifestaciónes en los medios de comunicación, no hago más que reir o sonreir , a causa de su superioridad, que no es a mi entender  ni ética, u honesta.

Claro que las compañías de bajo coste merecen todo el respeto, por lo menos el mio lo tienen, y es cierto que con ellas podemos volar practicamente a cualquier parte del mundo,  pero afotunadamente ellos no han sido los descubridores de la aviación, ni tan siquiera los precursores de la misma.

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