La aviación, que tanto anhelo y tesón que tanto sudor y sacrifico le he  dedicado con aciertos y errores en  mi vida tiene sus “Sombras”. Y sus “Luces” la película Porco Rosso del japonés Hayao Mayazaki, es la luz en un mundo a veces turbio. Y recomiendo vivamente que tanto a los amantes y apasionados de la aviación como los que no lo sean, contemplen acompañados de sus hijos una película imborrable.
Después de estar posteriormente de mi inicio profesional en  los años noventa en una compañía o grupo de compañías dónde tuve la oportunidad de dirigir y crear Privat Jet, compañía, estadounidense que posteriormente se convirtió en Valujet, y que sufrió un terrible accidente en Miami.

O por ejemplo otra en Mexico y otra en Europa, han sido el lado sombrio de mi vida. Recuerdo como un día descubrí a través del departamento de seguridad que teníamos escuchas en los teléfonos todos los empleados de cierto nivel .
Cada vez que me enfrentado a las traiciones y conspiraciones, contiendas,  y pendencia  dentro de las empresas de aviación, al llegar a casa no he dejado de sentarme comodamente en el sillon de casa y ver la película una y otra vez de Porco Rosso. Por que en ella hay una y mil batallas aéreas, pero sobre todo una batalla abierta, llana  contra el totalitarismo y el fascismo. Que muchas empresas aéreas o no cultivan diariamente.
Porco Rosso es una obra digna de haberla escrito Antoine de Saint Exupery, pero en esta ocasión es obra de Hayao Mayazaki, un amante de la aviación y un aviador.

Es una aventura loca de aviones y aviadores, algunos bucaneros, pero que al final con la batalla entre Porco Rosso y Donald Curtis, estimula, incita e impulsa a seguir amando y verenando  la aviación

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